La animación apantalla a mexicanos #NoticiasESCAT #LADDUninter

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La animación se apoderó de la realidad en México. Tres películas animadas han roto récords de asistencia y taquilla tanto en el circuito de la Cineteca Nacional como en cines comerciales. Isla de perros (Isle of Dogs, Wes Anderson, 2018), Cartas de Van Gogh (Loving Vincent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, 2017) y, en particular, Coco (Lee Unkrich y Adrian Molina, 2017) son las películas más taquilleras, por ejemplo, en toda la historia de la Cineteca Nacional, por encima de cualquier cineasta de culto como Alfred Hitchcock, François Truffaut, Luis Buñuel o Stanley Kubrick.

 

Cartas de Van Gogh

Cartas de Van Gogh

 

En Cineteca, muy lejos quedaron otras cintas, casi todas del año pasado: en cuarto lugar, Ninfomanía (2013), de Lars von Trier, con 38 mil 804 espectadores; seguida por La forma del agua, de Guillermo del Toro, con 35 mil 173; Voraz, de Julia Ducournau, con 33 mil 428; la secuela Trainspotting 2, de Danny Boyle, con 31 mil 933; Amor mío, de Maïwenn Le Besco, con 30 mil 933; La bruja, de Robert Eggers, con 29 mil 351, y, en el décimo sitio, El demonio de neón, de Nicolas Winding, con 28 mil 442. Más lejos, en el lugar 19 del listado, quedó la película mexicana Güeros (2014), de Alonso Ruizpalacios, que recibió a 26 mil 268 espectadores, para convertirse en la cinta nacional más taquillera exhibida en las instalaciones de la Cineteca, por encima de cualquier otra producción local.

Nelson Carro, subdirector de Programación de Cineteca Nacional reconoce que fue una sorpresa y un caso “muy curioso” que tres películas de animación hayan acaparado la atención del público, que también se volcó a ver en mayo pasado la retrospectiva del cineasta de animación checo Jan Švankmajer, quien visitó el país para ofrecer también una cátedra magistral en el recinto de Xoco.

“Eso fue muy curioso que tres películas de animación tuvieran ese éxito. El cine de animación que no es estrictamente para niños tiene muchos espectadores en México. Han cambiado los gustos de cierto público, además de que muchas películas, como las de Švankmajer se vuelven de culto”, dice Carro.

Coco

Coco

Loving Vincent era una película con un aura de prestigio: Van Gogh, animación que recuperaba el estilo pictórico… A mí me asombra mucho la cantidad de gente que vino a verla. El público es bastante impredecible. En el caso de Coco sí es más fácil hacer una interpretación de por qué la vio tanta gente: es Disney, Día de Muertos, México, y la enorme difusión que tuvo. Pero Loving Vincent es chiquita en términos de exhibición, no es un blockbuster ni mucho menos. Sin embargo tuvo mucha repercusión desde antes de que se exhibiera ”, añade el funcionario y crítico de cine. Ante el éxito del cine de animación, Carro subraya que en el actual 38 Foro Internacional de la Cineteca se exhibirán dos filmes del género: Que tenga un buen día, del chino Liu Jian, y la producción colombiano-ecuatoriana, Virus tropical, del colombiano Santiago Caicedo, porque el público lo pide. “Hemos descubierto que hay un público busca películas de animación. Por eso en las últimas muestras y foros ha habido películas de animación. Hemos descubierto que por ahí hay un nuevo camino. Antes la animación se consideraba género menor, pero ahora está en primera línea”, señala Nelson Carro.

Cartas a Van Gogh

Cartas a Van Gogh

Javier Reyes, subdirector de Programación de Cinemex que trajo a México Loving Vicent, recuerda en entrevista que desde hace ocho años la cadena comercial descubrió el interés del público mexicano por el animé japonés y por ello puso en marcha un festival anual con películas del estudio Ghibli, que fundaron Hayao Miyazaki, Isao Takahata (recién fallecido), Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma.

“La audiencia, sobre todo de jóvenes, ha pedido más contenido. No es algo nuevo, porque había una herencia de animación japonesa en televisión muy fuerte. Cuando lo llevamos al cine fue una grata sorpresa que cada vez se pide más, hay un interés creciente. Lo que antes era un nicho ahora es una audiencia mucho mayor para contenido específico de animación japonesa”, señala Reyes en entrevista.

“El cine de Miyazaki ya era considerado de culto; después creció el interés en algunos cines y ciudades del país y empezamos a construir un proyecto para este tipo de contenido para cine y televisión. Exhibimos la serie One Piece (basado en el manga de Eiichiro Oda) y todas las películas del estudio Ghibli. Pero también trajimos animación no japonesa, por ejemplo, Cartas a Van Gogh”, añade.

Loving Vincent fue una apuesta: traer algo para una audiencia muy diferente. Tardamos dos años en traerla a México, pensábamos que era una película muy pequeña, para audiencia muy específica, por ser animación, pintada en óleo. Y de repente te das cuenta que no era ni un documental ni animación. Está magníficamente realizada, pero también te cuenta una buena historia, un thriller policíaco, una investigación sobre el misterio de la carta. Así que además de ser una obra de arte, también te da una buena historia, eso acabó llenando salas, con recomendaciones de boca en boca”, explica el directivo.

Loving Vincent, una película realizada con más de 65 mil cuadros pintados al óleo y en cuya producción participó la mexicana Mayra Hernández Ríos entre los 125 artistas de todo el mundo seleccionados, estuvo 16 semanas en cartelera comercial y sólo en la cadena Cinemex recibió a más de 200 mil espectadores.

Isla de perros

Isla de perros

“Fue una locura para una película de animación, con un corte más fino. Es uno de los proyectos de los que nos sentimos más orgullosos”, subraya emocionado Javier Reyes, quien adelanta que para los próximos meses Cinemex estrenará una nueva temporada de 13 capítulos del animé japonés muy popular en México Los caballeros del zodiaco, que se presentará completa en maratón de cuatro horas.

Luis González Zarazúa, profesor de historia del arte y de animación digital en las universidades Iberoamericana y Panamericana, opina sobre por qué tres películas de animación han acaparado en estos tiempos el interés de los mexicanos.

¿Crees que tenga que ver con cuestiones artísticas, sociales o que es una evasión de la realidad?, se le pregunta al académico e investigador.

“Las tres respuestas son válidas pero creo que no con la misma fuerza. Pondero que es primero la evasión, luego la seducción estética y finalmente la crisis social. El arte siempre ha tenido un poder de seducción y las tres películas tienen formas estéticas que son completamente seductoras, sobre todo en momentos tan crudos como los que vivimos actualmente.” 

“Es por esto que la respuesta correcta en realidad tendría que ver con la evasión. Está pasando el mismo fenómeno de 1937 con Blancanieves, cuando el Partido Nazi se vuelve mayoría en el Reichstag alemán, y la sombra de la guerra pende sobre todos. Es justo en esa época en que la animación se vuelve el refugio nostálgico de remembranzas de la Europa antigua, entrañable y deseable, de cara a una Europa cuya modernidad está destruyendo el tejido social”, expone González Zarazúa.

Recuerda que México está viviendo un desgaste social, y la evasión en esas tres películas específicamente se convierte en la reconciliación de ciertas personadas marginadas.

“El artista marginado de Loving Vincent, los perros callejeros en Isle of Dogs, y el mexicano zapatero que en realidad quisiera ser músico en una familia que repudia el arte, en Coco. Son las tres reinvindicaciones del marginado mediante respuestas a su marginación a través de la belleza, o de la comunión con otros que son sensibles al poder de su discurso”, concluye el académico de la Ibero y la Panamericana.

 

Fuente: Milenio

 

Universidad Internacional Uninter

Licenciatura en Animación y Diseño Digital

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